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martes, 19 de julio de 2011

Unos blogs muy especiales

 Hoy quiero recomendaros dos blogs muy especiales, el primero es de una compañera llena de sensiblidad y creatividad, en el encontrareis microrrelatos y pinturas que espero disfritues, se llama Vivian, es una abuela joven y llena de ternura ; os presento su obra.

http://vivipinta.blogspot.com

En el segundo os presento a una mujer emprendedora, mamá joven y que con grandes dosis de imaginación ha creado su propio negocio,su nombre es Rouslin, ha empezado despacito pero llena de ilusión, vereis sus creaciones

http://dulcemikaela.blogspot.com

viernes, 18 de marzo de 2011

ADIOS A NEKA- María jesús (Carixena)

NEKA
De nuevo la ausencia, de nuevo la tristeza, de nuevo la pena de perder a alguien tan generoso, incapaz de odiar, con tanto amor para dar como tú, Neka, con tu necesidad de complacerme, de mirarme con tus ojos francos que me hablaban sin hablar, con el cariño reflejado en tus pupilas, anhelando una caricia y una palabra amable.
Llegaste a nosotros y aprendiste, me entendiste y me quisiste rápido y ahora te has ido demasiado deprisa, apenas sin vivir. No pudiste darme todo lo que tu noble corazón era capaz de dar, no tuviste tiempo. Ahora me has dejado para siempre pero tu recuerdo permanecerá conmigo .
Ayer tus ojos ya habían perdido la viveza, me miraste sin verme y al irme tuve la convicción de que yo te estaba mirando por última vez. Adiós, bonita

EPITAFIO A UN PERRO- Lord Byron

EPITAFIO


El escritor lord Byron, aficionado a la compañía de animales, dedicó un bonito epitafio a su perro llamado Boatswain:

"Aquí reposan
los restos de una criatura
que fue bella sin vanidad
fuerte sin insolencia,
valiente sin ferocidad
y tuvo todas las virtudes del hombre
y ninguno de sus defectos
".

ADIOS A KIRA- Maria Jesus /carixena)

KIRA
Llegaste a mi al lado de tu hermano Khan, él inquieto y vocinglero, tu reposada, tranquila y muy inteligente. Desde el primer día te apropiaste de mi; yo era indiscutiblemente tuya y los demás y todo lo que era mío, algo que había que defender con uñas y dientes. Cuando a casa llegó Sisí, un pobre gatito abandonado, triste y famélico, lo viste entre mis manos, lo oliste y decidiste que uno más había llegado y que si era mío era tuyo también y había que protegerlo, te lo llevaste entre los dientes y con toda suavidad lo dejaste en tu cesta y lo colocaste entre tus patas. Llegaste a tener leche para amamantarlo sin haber parido y lo defendiste siempre ante todos a pesar de que era lo más atravesado que gato alguno fuera. El gato y yo éramos tuyos y solo tuyos.
El paso de los años no te trató bien, te dejó casi sorda, la dixplesia había afectado tus caderas y apenas te dejaba andar, aún así me seguías siempre, íbamos de paseo yo con mi cojera, tú, con la tuya y andábamos despacito por el jardín.  Dormías en tu cesta al pie de mi cama, atenta a cualquier movimiento, siempre a mi lado hasta que un día ya no te pudiste levantar; junto a ti esperé la llegada del veterinario para que aliviara tus sufrimientos para siempre. Te acaricié una y otra vez y sé que comprendiste, lamiste mi mano mientras te ponían la inyección y entonces, nos miramos por última vez.

lunes, 14 de marzo de 2011

SORIA, Acuarela y texto, Maria Jesus

SORIA.

Conocer Soria, es sentirla y adorarla. Cuánto pasado nos contempla y nos asombra. Caminos de barrancos y de llanos. De meseta, de laguna y de rio; de pinos, de madera. Soria, celtíbera, romana y castellana, mora y cristiana, De castillos y burgos, de Osma de Gormaz,. Berlanga y Almazán, de Medinaceli, y Calatañazor. Soria, medieval y moderna, Del Duero y la Laguna negra, de olores y colores infinitos. De Becquer, de Machado y de Gerardo Diego. De música y palabras, de tristezas y ausencias infinitas. Conocer Soria es amarla

domingo, 13 de marzo de 2011

CASTILLO. GORMAZ - SORIA Maria Jesus (Carixena)

Gormaz. Un momento inolvidable

Gormaz, esta anocheciendo. Caminamos despacio por la cuesta hacia el castillo,. Toda la mole pétrea se recorta contra el cielo encendido de tonos rojos, amarillos y púrpuras; alzándose sobre la muralla la torre de Almanzor. Arriba, a punto de atravesar la puerta Califal,  se distingue a los pies el rio Duero que se desliza perezoso casi sin ruido. Dentro ya del castillo, cayó la noche bruscamente, en el cielo oscuro, miles de candelas titilaban sobre mí. Tumbados en el patio de armas junto a la torre, miramos aquel cielo tan hermoso que parecía envolvernos como la capa de terciopelo llena de estrellas de un mago. Miro, siento ese cielo increíble que me arropa. Desde una de las poternas veo de nuevo el rio ya transformado en una cinta de plata en la meseta. Y en ese momento me enamoro, me enamoro total, perdidamente y para siempre de Soria

martes, 8 de marzo de 2011

El BAILE DE MÁSCARAS, María Jesus (carixena)

BAILE DE MÁSCARAS
Los faroles apena alumbran la calle, tan solo un pequeño círculo luminoso en su parte más próxima. Se oye el repiqueteo de unos tacones en pisadas apresuradas. Cerca del tercer farol la mujer se detiene y espera, la capucha de la capa solo deja ver la sombra de su cara, además un antifaz  de plumas  oculta su rostro casi totalmente, tan solo la boca maquillada, tan roja que parece una  pincelada sangrienta. Otra sombra se acerca por el extremo opuesto que camina con paso rápido, lleva capa también, al caminar deja asomar un impecable smoking. Al ver a la primera se detiene un momento, para luego seguir hasta su encuentro. Ya frente a frente se miran en silencio, dos sombras negras en medio de la noche. Una con antifaz el otro con la máscara. En silencio solo se miran, se abrazan y se cogen las manos. Oyen el rumor de gente que se acerca y se separan, en la mano de ella queda un billetito en la de él la tenue gasa de un pañuelo.
Caminan apresurados en dirección contraria, más adelante a la luz del farol, ella se para, mira el papel: "A las doce en el jardín bajo el magnolio." Ella sonríe, allí estaré, pensaba alegremente. La otra sombra aprieta el pañuelo entre sus puños, bajo la máscara un rictus de dolor dobla su gesto, triste exclama :" entonces era cierto."
 En el salón las parejas giran y giran al compás de la música, vueltas y vueltas, revuelo de colores, la gente ríe y charla alegremente con una excusa la dama se retira, su marido se inclina compresivo. Apresurada camina hacia las puertas que se abren al jardín, corre por el sendero en busca del amante, ya no lleva antifaz , no es necesario, el magnolio está oscuro. Anhelante se acerca, él oculto tras el árbol la contempla, la máscara sigue sobre su rostro, la mujer lo busca y al acercarse lo abraza, apoya la cabeza en su pecho y luego alza su rostro esperando el beso mientras le retira la careta. Un grito ahogado sale de sus labios, ante ella aparece el rostro impenetrable de su esposo que le muestra el pañuelo: ¿buscabas esto?.

viernes, 4 de marzo de 2011

Hay un tiempo...ECLESIASTES. Cap.3

3:1 Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.
3:2 Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado;
3:3 tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de edificar;
3:4 tiempo de llorar, y tiempo de reir; tiempo de endechar, y tiempo de bailar;
3:5 tiempo de esparcir piedras, y tiempo de juntar piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de abstenerse de abrazar;
3:6 tiempo de buscar, y tiempo de perder; tiempo de guardar, y tiempo de desechar;
3:7 tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar;
3:8 tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y tiempo de paz.

LAS MANOS VACIAS- Carixena

En el camino triste de soledad y ausencias alzamos hacia el cielo nuestras manos huerfanas de cariño, vacías de calor y arrebato. ¿Volverán a llenarse de luz y de armonía? o permanecerán eternamente llenas solo con el recuerdo.

jueves, 3 de marzo de 2011

ADIÓS, María Jesús (Carixena)

ADIOS, ¿Cómo se dice adiós?
¿Cómo se aprende a decir adiós?. Alguien a quien has querido se va, irremediablemente. No es un hasta pronto, nos vemos. Es un adiós terrible, definitivo e irrevocable, cargado de impotencia y rebeldía. Ese adiós involuntario y cruel que te arrebata lo que más quieres. Ese adiós que te parte el alma y te desgarra el corazón. Hay que decirle adiós a lo que pudo ser y no fue, adiós a años de pensamientos ocultos de anhelos escondidos, de esperanzas sin futuro. Adiós para siempre a la última quimera. Te quedas en tu soledad con las manos vacías y solo puedes llorar lágrimas de ausencia
¿Cómo pintar el dolor?, ¿Cómo explicarlo?. El dolor y la pena no se comunican se sienten, se expanden dentro de ti como una ola inmensa que se estrella contra los arrecifes de tu alma, la cubren y luego se retira, es entonces cuando  revienta contra ti de nuevo dejándote exangüe, mientras, otra nueva oleada se prepara para romper de nuevo sobre tu ánimo maltrecho. Así una y otra vez esa galerna de aflicción se repite irremediablemente hasta que solo el tiempo consigue atemperarla, entonces el dolor llega,  pero, como el mar sereno, lo hace más suavemente.

lunes, 21 de febrero de 2011

DULCE CAMINO DE PASIÓN GUARDADA Carixena

Después de la espera, se inicia el apasionado camino hacia la cima del amor y que, una vez alcanzada, colmará, tal vez, el anhelo tanto tiempo dilatado. Sin embargo aguardaremos siempre el momento sublime de la consecución del deseo.

jueves, 10 de febrero de 2011

Camino ,Carixena

A veces el camino es difícil, largo y complicado, oscuro, casi sin luz. Tendremos, a veces, que apelar a todas nuestras fuerzas, apartar obstáculos y buscar las pequeñas cosas . Intentaremos encontrar, entonces, la belleza y la fuerza que nos ayude a seguir.

domingo, 2 de enero de 2011

Una puerta que se cierra para siempre María Jesús (Carixena)


UNA HISTORIA SENCILLA

Hoy es un día triste, especialmente triste. Cuando alguien te abandona, se va, deja en tu espíritu el sabor de la ausencia. Una sensación de pérdida que te encoge el ánimo; un vacio que no sabes cómo llenar. Ella fue especial. Alguien cariñoso y tierno. Ella me descubrió Tanes…
…Un grupo de amigas inquietas. Una reunión para charlar alrededor de un libro. El volumen se desmenuza en un intento de asimilar y aprender de su lectura. Opiniones dispares provocadas por sus párrafos. Cuando me hablaron de la tertulia me entusiasmó la idea y me incorporé un poco más tarde , cuando ellas ya llevaban un tiempo. Me encantó. Era y es sencilla, sin pretensiones intelectuales, solo mujeres queriendo saber, queriendo sentir y compartir.
Nos reuníamos alrededor de un desayuno generalmente  en casa de Aida, sus tortos eran increíbles. Así entre tortos y cafés discurría la conversación. Distendidas y relajadas cambiábamos impresiones. A veces surgían brotes de apasionamiento. División de opiniones que se solventaban entre risas y anécdotas. Maritina formaba parte del grupo.
Le gustaba pintar. Muchas veces me mostró sus cuadros con el entusiasmo del que pone su alma en todo lo que hace. Quería crear, lo mismo en un lienzo, que con un nuevo plato en la cocina. Sus pinceladas, a veces dubitativas, mostraban la inseguridad del que inventa. Del que quiere mostrar al  mundo su idea y no sabe muy bien como. Parecía que todo lo que quería contar no cabía en su paleta. Sus tonos siempre suaves y discretos, cómo ella.
La pintura creó un nexo entre nosotras. Aparecía, a veces, en mis clases para comentar alguna cosa: los diferentes matices de unas flores en el lienzo, la fuerza de las pinceladas o simplemente para conocer mi opinión sobre algún tema determinado. Realicé un cuadro de hortensias para ella, jamás volveré a pintarlas sin que su recuerdo me acompañe.
Siempre hablaba sobre su pueblo, Tanes. Estaba orgullosa de él y por fin lo conocí. Era un día brumoso, gris, de nubes compactas y densas. Aunque el paisaje me gustó, no pude apreciarlo en toda su magnitud. Su casa era preciosa, confortable. Una casa para ser vivida. Transmitía serenidad, como ella. Celebramos la tertulia literaria allí y realmente la disfrutamos. Gracias a una anfitriona meticulosa y detallista.
Meses más tarde, atendiendo su invitación, regresé a Tanes. Era primavera. La carretera  ascendía hacia el puerto, bordeando el pantano. De pronto el pueblo pareció emerger, para quedar flotando entre la niebla. Sobre él un cielo azul, resplandeciente, recortaba las montañas. Al borde del agua, asomó la Colegiata de Santa María. Sus tejados brillaban bajo la espadaña. Fue una imagen irreal, sorprendente y muy bella. Esa impresión súbita me deslumbró. Ha quedado grabada en mi memoria para siempre.
Ya en su casa, Maritina y su esposo Ignacio, hicieron de ese día una jornada agradable, digna de recordar. La comida solo fue un pretexto para una larga conversación. Desde el jardín divisábamos las aguas calmas del embalse centelleando al sol. Sin apenas viento, los sonidos parecían colgar suspendidos del silencio: el ladrido lejano de un perro, el parloteo incesante de los pájaros. Así ha quedado aquel día prendido en mi recuerdo.
Quedamos en repetirlo y ya no pudo ser. Circunstancias que nunca buscamos nos atraparon. Y pasó el tiempo…Ella enfermó, llevó su mal discretamente. Nunca sospechamos el alcance de su enfermedad. Su muerte nos ha sobrecogido como ocurre siempre con lo inesperado. Ella se ha ido. No puedo consolar a Ignacio ni a su hijo; solo puedo intentar comprender su pena. En la tertulia su ausencia se hará más evidente y pesará en nuestro ánimo. Ahora siento todo lo que no le dije, todo no que no le pregunté, todo lo que no la escuché.
Yo volveré a Tanes un día lleno de sol y primavera. Iré a la Colegiata y me sentaré bajo los arcos del pórtico. Miraré el pantano y sé que lloraré pensando en ella. Tanes y ella para siempre unidos en mi recuerdo.

Cuando el camino es dificil.Carixena (Maria Jesus)

NADA
La vida en Madrid no era fácil. Habíamos llegado de Francia, de Nevers, tras el espejismo de la segunda república. ¡Mi marido, tenía tantas esperanzas¡…En Francia vivíamos francamente bien. Teníamos una hermosa casa con huerto y jardín, un trabajo estable y los niños iban al Liceo, un gran colegio. Le convencieron sus hermanos, creyó que con el nuevo régimen España cambiaría y lo dejamos todo. Él dejó su trabajo, vendimos la casa,  y con los tres niños y con todo el dinero vinimos a España. A mí nunca me gustó la idea, si allí estábamos bien, para que cambiar… Pero fui incapaz de hacerlo razonar. Solo me consolaba la esperanza de pasar por el caserío en Goizueta y ver a mi madre y mis hermanas, no fue posible. Así que a partir de aquel momento iniciamos una nueva vida.
 Empezamos mal, nada más cruzar la frontera nos robaron. Afortunadamente el dinero estaba en varios sitios diferentes, pero aún así, fue un duro golpe a nuestra economía. Al llegar a Madrid, fuimos muy bien recibidos, todo fueron parabienes por parte de la familia de mi marido. Teníamos dinero. Fuimos a vivir muy cerca del barrio de Salamanca. Pusimos una frutería por consejo de sus hermanos y acabo metiéndolos en el negocio. Poco a poco todo empezó a ir de mal en peor. Faltaba dinero y género hasta que la situación se hizo insostenible. Cerramos el negocio, cambiamos de domicilio varias veces y el de trabajo. Cada vez los barrios eran peores, las casas más míseras. Su familia no me hablaba y empezaron los verdaderos problemas. Siempre había sido un hombre muy celoso, pero entonces, era terrible, desconfiaba de todo el mundo. Me tenía agobiada. Cada día era peor. Llegué a la convicción de que su familia lo estaba “envenenando” contra mí. Primero fueron gritos, insultos y amenazas, luego… Nos separamos, busqué un trabajo de cocinera y me fui con mis hijos.
A los pocos días me detuvieron y ante mi asombro, la acusación fue por  abuso y corrupción de menores, por haberme acostado con mi sobrino, un muchacho de diecisiete años. No pudo acusarme de adulterio, porque ya no era delito, pero si se refirieron a ello durante el juicio, en el que su familia fue principal protagonista. No podía dar crédito. Todos aquellos acontecimientos pasaron como en un sueño, una pesadilla irreal de falsos testimonios, odios y rencores. Al final, en la cárcel de Ventas; la condena, firme. Todo mi mundo se había venido abajo. Y mis hijos, ¿cómo estarían mis hijos?. Ni siquiera pude verlos.
En la cárcel, al cabo de poco tiempo, todo eran rumores: algo había pasado, no estaba claro el qué: que si otra vez la guerra en África, que si un general había tomado el poder, que si eran los falangistas…Nada con certeza, solo las pocas noticias que nos llegaban del exterior. No era mi caso, a mí nadie me escribía, nadie me venía a ver. Poco tiempo después ya era certeza, había una guerra. Una guerra entre nosotros. ¡Dios mío, otra guerra, no¡. Yo ya había vivido otra en Francia, allí murió mi primer hijo, Jaime, durante un bombardeo en 1916. Empezamos a oír el ruido de esos cañones, que yo conocía tan bien, después los bombardeos. Un día de pronto me vi en la calle, unas milicianas me subieron a un camión y con ellas crucé Madrid. Busque a mis hijos, ni rastro de ellos. Fui a ver a su familia y supliqué noticias, con total indiferencia a mi desesperación, solo me dijeron que mi, todavía, marido se los había llevado a Cataluña, nada más. Corrí de un lado a otro, preguntando en todas partes,  nadie sabía NADA…
 Todos los días me levanto, aunque no quiera. Ante el desánimo, solo me mueve un pensamiento: quizás sea hoy el día. Tal vez hoy el destino me ponga delante a los que quiero, a esos que espero desde hace años y que el tiempo ha congelado en mi memoria…Y transcurre el día y pasa lo de siempre: el mismo trabajo, la misma gente, las mismas cosas …y por la noche, cansada, una última idea me acompaña:  tal vez será mañana.
…y con esa esperanza vivo y lucho y sigo adelante; un día tras otro, un año tras otro, desde aquel terrible momento en que la casa se me vino encima. Recuerdo el sonido lejano de los cañones, de pronto, las sirenas, luego el ruido, luego…NADA.  Me desperté en un lugar extraño.  Sin saber donde estaba y quien era. Me ayudaron los médicos, luego unas milicianas que me recogieron y que me empujaron a vivir. Primero llegó el nombre, Josefa, luego recuerdos inconexos de mi infancia. Más tarde la amarga realidad: la guerra, el fracaso del matrimonio, un marido celoso y vengativo, los bombardeos sobre la Casa de Campo, y unos hijos que no sabía dónde estaban.
La guerra terminó al fin pero la búsqueda larga y estéril continúa. Durante la contienda no había rastro.  La gente que nos conocía o la familia de mi esposo solo me dijeron que había sacado a mis hijos de Madrid. En los organismos oficiales ¿a la mujer de un rojo?: la respuesta era: NADA. Y yo seguí esperando día a día, y sigo preguntando y la respuesta sigue siendo: NADA.
Hoy camino de nuevo por la calle, como ayer, como siempre. Voy hacia el metro. Hay mucha gente en la Gran Vía, pregunto qué ocurre: Eva Perón está  en Madrid; en este momento se dirige hacia no sé dónde. La policía ha acordonado la zona, empuja a la gente para que no se acerquen demasiado. Intento pasar, tengo prisa, pero me cierran el paso. Entre la muchedumbre veo pasar a Eva Duarte, va caminando lentamente, lleva un gran sombrero y un ramo de flores en el brazo, se detiene y vuelve a saludar a los que la vitorean. Me fijo en el séquito que la acompaña. Entonces, en ese grupo, veo a una mujer joven. Vuelvo a mirar incrédula. ¡Es ella¡ Quiero gritar, pero la voz se me estrangula en la garganta: Ángela, apenas un susurro. Vuelvo a intentarlo y quiero correr hacia ella. Vienen los guardias, me sujetan. Veo que el grupo se aleja, y desesperada grito aún más fuerte: ¡¡ÁNGELA¡¡ Ese grito rompe la mañana. La joven se vuelve sorprendida, retrocede unos pasos, me mira y asombrada corre hacia mi gritando: ¡¡MADRE¡¡. Me abraza, la aprieto contra mí y entre llantos y risas y amor atropellado pienso: Hoy si fue el día.